Desarrollo Sustentable: El Desafio
(Articulo original publicado en www.ambiente-ecologico.com – 2000)
Topicos: Sustentabilidad economia sociedad naturaleza
Desde hace varios años el termino sustentabilidad ha cobrado mayor importancia en relación con el desarrollo de las naciones, a través del desarrollo de sus poblaciones. Este termino resulta finalmente difícil de sintetizar, ya que justamente sus principales variables de afectación son sistemas complejos que no siempre responden a patrones similares entre unos y otros actores.
El tema de la sustentabilidad resulta casi universal ya que involucra y abarca una variedad de tópicos como ser desde la economía, la sociedad, pautas culturales hasta las relaciones con la naturaleza.
En general se repite una problemática que surge de las demandas de bienes para satisfacer el desarrollo de la población. Este desarrollo puede analizarse desde la temática de satisfacer las demandas de alimentos como de las necesidades de materias primas para la elaboración de bienes de consumo.
Podemos ocuparnos de cada área en particular, de ubicar un determinado producto de consumo y analizar su ciclo de producción y establecer si dicho proceso es sustentable o no. Pero uno de los que realmente son primarios es la producción de alimentos, que se encuentra íntimamente ligado al crecimiento y desarrollo de la población.
Los cambios en este desarrollo de la población se dan a tanto a nivel mundial y local, haciendo hincapié en el destino de la sociedad, del ser humano, cambios que comprenden también el bienestar de las futuras generaciones.
Los patrones de consumo, las necesidades de la población, el acceso a los diferentes bienes y su sustentabilidad, o sea, el aseguramiento de maximizar la obtención de dichos bienes para las generaciones futuras, plantean una serie de interrogantes sobre los diferentes tipos de economías que se están aplicando y sobre los patrones actuales de producción y consumo, que, además de resultar muchas veces irracionales, adolecen de considerandos tales como de equidad y resultar perjudiciales para la salud humana y para los recursos naturales, es decir, son insostenibles.
Aquí cabe mencionar el concepto de Desarrollo Humano Sostenible (DHS), que se refiere al desarrollo que se produce producido por y para la población,
El indicador de éxito de este DHS no es el de las tasas de crecimiento del Producto Bruto Nacional PBN, sino el del mejoramiento de la calidad de los diferentes niveles sociales de vida de dicha población, sin comprometer la vida, en sus mas amplios aspectos, de las generaciones futuras.
Vemos como este concepto en realidad resulta de la unión de diversos aspectos de la sociedad tales como la salubridad, la educación, la participación social y la equidad en la distribución.
Si bien el denominado Desarrollo Humano Sostenible resulta ser un concepto de fuerte carácter global, su manifestación se percibirá a través del Desarrollo Sostenible Local de cada grupo poblacional, porque estos resultan ser los ámbitos particulares en los cuales el ser humano se desenvuelve y desarrolla y donde se define el futuro de su gestión.
Esta de conceptos posibilitaría un ideal ciertas veces utópico en su declaración, pero centrado en el objetivo final: generación de formas de producción y consumo en equilibrio armonía con el ambiente del cual se provee.
Sirven de marco de generación de las diversas políticas los principios acordados en la CIPD en El Cairo:
«Los seres humanos son el elemento central del desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida sana y productiva en armonía con la naturaleza. La población es el recurso más importante y más valioso de toda nación. Los países deberían cerciorarse de que se dé a todos la oportunidad de aprovechar al máximo su potencial. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido, vivienda, agua y saneamiento adecuados.
Promover la equidad y la igualdad de los sexos y los derechos de la mujer, así como eliminar la violencia de todo tipo contra la mujer y asegurarse de que sea ella quien controle su propia fecundidad es la piedra angular de los programas de población y desarrollo.
El desarrollo sostenible, como medio de garantizar el bienestar humano compartido en forma equitativa por todos hoy y en el futuro, requiere que las relaciones entre población, recursos, medio ambiente y desarrollo se reconozcan cabalmente, se gestionen de forma adecuada y se equilibren de manera armónica y dinámica. Para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida para todos, los Estados deberían reducir y eliminar las modalidades de producción y consumo insostenibles, así como promover políticas apropiadas.
Todos los Estados y todas las personas deberán cooperar en la tarea esencial de erradicar la pobreza como requisito indispensable del desarrollo sostenible, a fin de reducir las diferencias de niveles de vida y de responder mejor a las necesidades de la mayoría de los pueblos del mundo.»
De modo tal que se hace necesario incluir en el sistema de análisis y en los preceptos de decisión los principales factores de deterioro de los ecosistemas.
Los diversos grupos humanos no presentan una relación homogénea con el ambiente que los sustenta, debiéndose entonces considerar las diferentes presiones que ejerce cada población sobre los recursos naturales de los cuales se provee, sirviendo entonces de base a las políticas demográficas en relación con el ambiente.
De la misma manera las desigualdades se presentan en los factores de generación de desechos que afectan los recursos, con idénticos considerandos respecto a la sustentabilidad, y encontramos obviamente las diferencias respecto a los países industrializados y los no industrializados. En 1985, los países más industrializados que mantenían a un 25% de la población mundial fueron responsables de la generación de casi el 75% de los residuos del planeta.
Se destaca que el monto máximo de población sostenible se encuentra íntimamente relacionado con el territorio que se requiere para satisfacer las exigencias de materia y energía y al mismo tiempo para la disposición de los residuos generados. Esta situación es mutable temporalmente a partir de los avances tecnológicos en la obtención de materia prima, del descubrimiento de nuevos recursos, cambios culturales v otros factores sociales.
Resulta entonces sumamente importante la cuestión económica de los patrones de producción v consumo insostenibles, tratado durante la Convención de Río y expresado en la Agenda de Río en el Capítulo 4 «El cambio de los patrones de consumo», propiciando el estudio y análisis de los patrones insostenibles de producción y consumo para un nuevo desarrollo de políticas nacionales y la promoción de cambios en esos patrones.
A partir de la década del cuarenta y hasta la del setenta el principal esfuerzo realizado por los países en desarrollo se centraba en alcanzar y mantener un crecimiento elevado, planificándose solamente o casi exclusivamente en función de promover el aumento de la acumulación de capital físico y financiero.
A partir de la década del setenta se genera desde diversos sectores un fuerte cuestionamiento a los modelos de desarrollo existentes y aplicados, surgiendo nuevas alternativas y la búsqueda de nuevas fuentes de bienes y de capital.
En la gran mayoría de las convenciones, encuentros y organismos mundiales, dado el contexto económico y político mencionado, se hizo evidente la reacción de los países en desarrollo ante lo que se les presentaba como una postura «ecologista» de los países desarrollados, y por ello fue que la expresión medio ambiente comenzara a englobar, además de aquellas cuestiones estrictamente ecológicas, a las diversas problemáticas sociales ligadas directa o indirectamente con el desarrollo sustentable, tales como el hambre, la miseria, la vivienda, las enfermedades y las condiciones sanitarias.
En este sentido cabe mencionar la Conferencia de Estocolmo a través de la cual surgió la adopción del primer plan de acción global para el ambiente, quedando en clara evidencia los problemas tales como la pobreza, la no asociación obligatoria de que el crecimiento económico no garantiza el bienestar de la población y que las relación desarrollo-ambiente y sus implicancias son consecuencia de los problemas anteriores.
En este sentido nace o se perfecciona el concepto de ecodesarrollo, planteando básicamente al ambiente como un bien de capital natural e igulándolo al institucional y cultural. Asimismo reconoce que su duración es normalmente superior al de una generación humana.
Esto determina por ende que este bien no debe pensarse exclusivamente en explotarlo sino obtener de él el máximo valor agregado sin afectar el stock en existencia: desarrollo sustentable.
La sustentabilidad puede ser analizada desde dos puntos de vista, entre varios otros y de acuerdo al contexto de referencia, pudiendo mencionarse:
El criterio restringido
Este contexto surge a partir del concepto técnico ecológico, que se define como la capacidad de un sistema o ecosistema de mantenerse temporalmente constante y asimismo mantener la vitalidad de sus componentes y sus procesos de funcionamiento.
Esto significa que la sustentabilidad se basa en la realización de las actividades de explotación que no deben violar ciertas leyes naturales de los recursos.
Si a estos sistemas naturales se los altera incorporándoles procesos de artificialización que se traducen en perdidas ecológicas que pueden exceder su capacidad de carga, esto genera la necesidad de la incorporación de materia y energía para extender su sustentabilidad.
Un sistema natural puede denominarse que es sustentable en la medida que las actividades humanas que se sirven del mismo no alteran la capacidad de carga de dicho sistema, de forma tal que afecten su estabilidad y durabilidad.
El desarrollo sustentable o sostenible no debe ser entendido ni analizado desde un contexto de nivel micro-económico, ya que los diversos proyectos de desarrollo son principalmente dependientes de factores macroeconómicos, nacionales e internacionales.
La sustentabilidad es la expresión de las necesidades de la sociedad para satisfacer sus requerimientos – conservación de capital de los recursos naturales y producción y consumo regulados por el primero
Estos procesos o acciones humanas que se manifiesten como sustentables deben presentarse con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población, a través de un desarrollo en armonía con el ambiente de sustento desde sus mas variados aspectos – económicos, políticos y sociales -, analizando el impacto ambiental generado y a generarse y tendiente a una situación de equidad en la distribución de los beneficios de dicho desarrollo
