TENDENCIAS AMBIENTALES SOBRE EL PACKAGING: ENTRE LA UTOPÍA Y LA REALIDAD

Muchas imágenes nos vienen a la mente cuando uno observa con atención determinadas situaciones. Es común asociar la salida de un supermercado en nuestro país (Argentina) y al mismo tiempo pensar en la misma imagen cuando vemos alguna película extranjera.

Uno tiene en la memoria aquí a alguien saliendo con grandes bolsas de plástico, y uno quizás recuerde en alguna película donde los envoltorios son de papel marrón duro. Muchas películas han basado sus historias de amor cuando a alguna hermosa rubia se le rompe la bolsa y aparece el príncipe de ojos azules rescatando las naranjas de la acera.

El hecho es el envoltorio.

De la misma manera y a lo largo del tiempo los embalajes han cambiado. Los equipos sofisticados y frágiles venían primeramente en cajas de cartón solas, luego se le agregaron pequeñas esferas de telgopor, luego directamente una matriz que encajaba con el equipo y con la caja (agradecidas las amas de casa que se evitaban la imposible tarea de despegar las bolitas de telgopor de cuanto objeto se hallara en la casa) y luego una manta plástica.

Las empresas buscan en el consumidor su satisfacción, para que vuelvan a elegir sus productos, no solo en cuanto a su calidad, sino también en cuanto a como le llega a sus manos, el estado y en igual o mayor grado de importancia, su packaging llamativo.

No todos los productos presentan una igualdad en este aspecto. Uno puede comprar un equipo de audio por la marca, no por el packaging, sin embargo, en una consola de un supermercado, el consumidor puede optar por una u otra marca por los colores del embalaje, por sus formas o por su grafica llamativa.

El packaging se ha ido transformando en casi tan importante como el producto en si mismo, y muchas veces lo ha superado, ya que es sabido que muchas veces el producto adquirido no era de la calidad esperada y fue justamente su envoltorio lo que decidió la compra.

No debemos olvidar que las empresas tienen focalizados sus objetivos en VENTAS, y todo lo que influya en ellas es una variable a controlar, y en la medida en que la cultura de lo “ecológico” ha ido sumando adeptos, las empresas han comenzado a mirar esta “nueva variable” de reojo, aunque sin reconocer abiertamente que realmente puede darles una gran sorpresa a la hora de la decisión del consumidor.

La lucha por el mercado hace que cada consumidor que cambia de marca es una venta menos, por lo tanto hay un sinnúmero de análisis que deben llevar horas y horas de reuniones evaluando el por qué del cambio.

Asimismo, y siguiendo los lineamientos del marketing verde, quizás una empresa con poca relación con lo ambiental, busque un nuevo nicho en esa “cultura verde” mejorando sus técnicas de venta, consultando especialistas e innovándose, para luego presentarse como de “onda verde”.

Desde cambiar un packaging de plástico por uno de cartón, desde minimizar la cantidad de plásticos que sirven de protección al producto o utilizar mayor cantidad de materiales reciclables, han ido mejorando la relación empresa-ambiente, aunque su objetivo primigenio fuera mejorar las ventas, y esto se debe aprovechar, aunque sepamos que su objetivo no es ser mas amigable ambientalmente hablando sino “¿como podemos acceder a esos nuevos mercados?”

No reconocer esto es como querer ver siempre el lado negativo de las cosas. No podemos dejar de reconocer que hay muchos materiales con los cuales debemos convivir y suplantar los mismos puede resultar muchas veces mas perjudicial.

Una caja de cartón reciclado que se rompe, no es un elemento que sirva para su propósito. El papel reciclado puede resultar una imagen muy positiva superficialmente, pero para que ese papel cumpla con su objetivo, en muchos casos debe reelaborarse utilizando muchas sustancias químicas que al final de la contabilidad ambiental, resulta mas perjudicial.

No todo es blanco y negro, ni en la vida ni en lo ecológico.

Decir simplemente que todos los plásticos son reciclables y quedarse en esa frase es no reconocer la realidad. Soy un duro crítico con muchos proyectos de ONG´s que carecen de una estructura científico-técnica y se embarcan en campañas de reciclado o de ataque a alguna empresa sin un sustento real o sin salida viable. La mayoría se queda en “esto no se debe hacer”, faltándoles en la mayoría de los casos el “se debiera hacer de esta manera”, y obviamente que sea viable.

Esto solo lleva a un fracaso en el mediano o largo plazo, porque no solo la idea se irá diluyendo contra la realidad sino que desmerece el accionar de otras ONG´s que antes de iniciar una actividad se nutren de información verdadera, fidedigna y adecuada a la realidad. Sucede que lamentablemente la mayoría gana en el impacto periodístico, mientras el resto sigue estudiando y evaluando alternativas, y lamentablemente todo el mundo se acuerda quien fue el primero en pisar la luna, pero nadie recuerda el nombre del segundo.

Si uno no es parte de la solución, entonces es parte del problema.

Muchos envases contienen elementos que son difíciles de reciclar o recuperar. Al mismo tiempo con el afán de reciclar todo, yo le pregunto a Ud. lector que quizás en este momento esté bebiendo una gaseosa de material plástico, y quizás Ud. trabajó en una ONG que luchó fervientemente para que el plástico sea reciclado…. bien, dígame, si Ud. se entera de que la botella de la que está bebiendo es de plástico reciclado, por ejemplo, de botellas de pesticidas, o de insecticidas, ¿Qué pensaría?

¿Vale el riesgo (aunque sea mínimo) de la salud en favor del reciclado?

Si Ud. lleva una carga medianamente pesada en una bolsa de plástico que no se rompe, y un día en pos del ecologismo se la cambian por una de papel, que no hay forma de anudar y llevar de a varias, y que finalmente la tortilla que pensaba hacer queda a medio cocinar en la acera de la puerta de su casa, ¿Qué pensaría de las bolsas de papel?... yo aquí no lo puedo expresar, pero Ud. en su casa si.

El asesoramiento en cuanto a mejoras en lo que es marketing verde incluye los contenidos del packaging, cuya vida útil va desde que es agregado al producto principal hasta que el comprador lo desembala. Todo eso termina en la basura, y de no haber instrumentos políticos y marcos adecuados y REALES, no hay reciclado posible.

Ya lo he comentado varias veces en otros artículos. Hay una realidad que hay que reconocer (¿se puede vivir en la realidad sin reconocerla?), nada se puede reciclar si no es viable económicamente, salvo que sea subvencionado, y al subvencionar significa que se está entregando energía sacándola de otro lado. Al reconocer la realidad seguramente las alternativas serán de mucho mayor sustento que si uno corre tras la sola idea de “reciclemos todo”.

Vez pasada analizamos en conjunto con otros profesionales el reciclado de un tipo de film plástico que venia en bobinas de cartón prensado. La mayoría de las maquinas dejaban un rezago del film en la bobina ya que no podían ser reguladas con mayor precisión y se corría peligro de parar la maquina por exceso de tensión del film, con las consecuentes perdidas de tiempo, horas hombre, mayor exposición del trabajador en parar la maquina, abrir la tapa, rebobinar todo el film a lo largo de la línea, bajar las tapas y poner luego la maquina nuevamente en funcionamiento y en régimen.

Había dos materiales a recuperar, el film y el cono de cartón, ambos con un determinado valor comercial por reciclado, pero no era el mismo si venían unidos que separados.

Obviamente, el reciclador si recibía la el cono con el film, debía poner a alguien a cortar con un cutter o con una navaja el film remanente y separar los elementos. Esta tarea no solo es tediosa e implica una mayor exposición al cansancio y a la perdida de atención y por ende aumentado los riesgos de cortes en las manos, además de la obligatoriedad de cumplir con la legislación laboral, llevaban al proyecto de reciclado a donde no debía ir en un principio: a la basura.

Habiendo otras tareas y otros elementos con mayor facilidad de reciclado, esto quedaba desechado como posibilidad, y estábamos hablando de grandes cantidades de material.

La única forma de viabilidad económica era pensar en lo impensable, que no se cumpliera con ningún requisito de salud y seguridad del trabajador y por lo tanto, si alguien se cortaba, que entrara otro.

Típica situación de los países subdesarrollados, y típica situación de muchas etapas de los países ya desarrollados.

Un análisis técnico profundo y real de cada elemento de un packaging es lo que realmente puede arrojar resultados beneficiosos y viables. La lucha por el reciclado y por la defensa de todo lo reciclable sin observar el marco general solo gana adeptos en lo superficial, pero las variables encubiertas pueden estar siendo tanto o mas dañinas ambientalmente que si todo se deja como estaba al principio.

Yo apoyo que cada evaluación del ciclo de vida de un producto debe ser realizada por un grupo técnico con experiencia en el tema, y no solo de formación académica, sino de trabajo a campo real, manejando los productos y poniéndose en el lugar de quien debe reciclarlo.

Las exigencias del consumidor deben estar dirigidas a través de su elección, pero debemos reconocer que aquel no puede ser un especialista en cada materia. Sería utópico pensar en la gran masa de consumidores evaluando si un producto que se dice tener un envase ecológico es realmente ecológico. La compra está dirigida por la palabra misma.

Mi intención siempre ha sido la de ser cuidadoso cuando uno levanta una bandera que implica un “todo o nada”, tipo “no a la energía nuclear”, “no a los transgénicos”, “no a la generación de residuos peligrosos”.. estas fantasías pseudo-ecologistas solo buscan ganar una parte de la gran necesidad del ser humano de pertenecer a un grupo que defiende lo social, y sin embargo muchas veces cae en las redes de la generalidad (obviamente pagando cada mes un diezmo por “pertenecer”)

Cada vez que escribo un articulo intento acotar las ideas que veo que circulan por los medios y por la gente, para encontrar la forma de “reciclar” esa idea y si hace falta, darle un marco mas adecuado (nunca digo el correcto), para optimizar el potencial de cada miembro de esta sociedad que busca mejorar su calidad de vida y la de los demás.

Una gran cantidad de energía volcada en un objetivo sin sustento es un malgasto que uno debe aprovechar de canalizar mejor.

La elección de los consumidores por uno u otro producto que estén en igualdad de condiciones en cuanto a su calidad, y focalizándonos en su packaging debiera tender hacia seleccionar aquel que contenga algunas o todas de las siguientes alternativas:

- menor cantidad de elementos de packaging que se tiran

- elementos reciclables

- menor cantidad de elementos de adorno

Le puedo pedir que haga un pequeño juego de mente y verá que cada parte tiene su razón:

….piense que si un embalaje no es bueno, su producto se puede romper, entonces si es de plástico es mas resistente pero no se degrada, pero que si es de papel, es degradable, pero entonces implica mayor tala de árboles, y si no es papel reciclado, entonces implicó grandes cantidades de cloro para blanquearlo, pero si no es blanco y por lo tanto en su proceso no se utilizó cloro, llevará colores, que se fabricaron con bases químicas y utilizando grandes cantidades de solventes, y si no tiene embalaje se puede romper y perder su contenido, es difícil de transportar y por lo tanto precisará una bolsa de plástico, que no es biodegradable, pero si es de papel es biodegradable pero implica la tala de árboles…….

¿Se entiende el concepto?

Pareciera que no hay salida posible, pero la hay. Se basa en que cada consumidor con su poder de decisión dirija su potencial de mejora hacia una presión social para que las empresas busquen mejorar su packaging pero siempre basándose en evaluaciones y estudios técnicos sobre qué es lo optimo, muchas veces diferente a lo mejor, y a lo posible en lugar de lo utópico.

Correr tras las utopías puede resultar muy enriquecedor, pero nunca dejarán de ser utopías. Si uno no potencia todo ese enriquecimiento logrado en ese camino, nunca encontrará donde aplicar lo aprendido.


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