LA RESPONSABILIDAD ETICA DE NO CONTAMINAR

Las relaciones entre los diferentes actores sociales que intervienen en los procesos de producción son cada vez mas complejos e implican muchas interrelaciones.

Generalmente en los países estas relaciones son características de cada marco económico. Y lo mismo sucede con las políticas de regulación del sector productivo.

En la mayoría de los casos reconocemos que hay dos grandes áreas donde el ser humano encuentra un modo de sustento: el de los bienes y el de los servicios. Uno quizás mas dependiente del otro, pero el de los bienes digamos que lleva la delantera ya que trata primariamente de la explotación de los recursos, es decir, producción.

Esa explotación conlleva la ocupación de mano de obra, sea técnica o no, pero es un fuerte condicionante de la ocupación de puestos de trabajo.

Ya la historia nos ha contado como se vivieron las crisis en épocas donde se sucedieron los grandes cambios tecnológicos en lo sistemas de producción, como fue la utilización del vapor como fuente de "energía dinámica". Y lo que sucedió con la mano de obra no calificada que era reemplazada por la maquinaria.

Actualmente el vapor no ha dejado de ser un importante factor de potencia en la industria, y se han agregado el "temible" proceso de robotización. La posibilidad de mantener una producción continua, con un mínimo o nulo grado de error, repitiendo una y otra vez un proceso con un grado de error despreciable, y a un costo amortizable rápidamente por la velocidad de producción. Y en el camino quedan los trabajadores.

Nunca hay una situación que beneficie y satisfaga totalmente a todos los sectores. Antes, armar un televisor llevaba tanto tiempo y horas-hombre que su precio era inalcanzable para un obrero de sueldo bajo. La robotización y la mecanización de los procesos han hecho que el costo de ese bien baje de tal forma que un obrero con su magro sueldo pueda adquirir un televisor... siempre y cuando no haya sido despedido por la robotización del proceso de producción de televisores!

Es una paradoja como ejemplo, pero sucede. La competencia ha provocado esto, y el beneficio es de muchos y unos pocos se ven perjudicados, si bien esos pocos son numerosos, son siempre menos de los que se benefician.

En la industria automotriz americana sucedió lo mismo, la invasión de vehículos con detalles de confort que seducían a los norteamericanos se conseguían a precios considerablemente mas baratos que los autos norteamericanos. Quedaba la política del "proteccionismo" o la supervivencia dentro de la competitividad. ¿Cuántos norteamericanos se verían perjudicados por una posible importación libre de vehículos del oriente? ¿cuántos norteamericanos se verían beneficiados en poder adquirir un bien con los detalles de confort a los que estaban habituados, pero a un precio mucho mas bajo que el producto nacional?

En la relación de producción y de deterioro del ambiente no estamos muy lejos de que se suceda de una forma similar.

¿Cuantas personas han nacido, crecido, vivido y criado hijos dependiendo de un trabajo constante que sin embargo, luego les destruyo la vida y posiblemente les haya afectado a dos generaciones mas?

¿Cuántas veces hemos escuchado a las diferentes área industriales esgrimir que proteger el ambiente es tan caro para ellos que para derivar fondos para el ambiente deben despedir a trabajadores?

Pareciera que aquí el paradigma es ambiente limpio-desocupación o ambiente sucio-pleno empleo.

Es una confrontación falsa, aunque no debe dejar de considerarse que muchas veces el excesivo celo resulta peor que buscar un termino medio.

Hasta uno puede esgrimir que algunas normas internacionales exigidas a ciertos productos son como un efecto troyano, es decir, se transforman en barreras comerciales a ciertos productos.

Las normas ISO pueden ser varias veces interpretadas de esta forma. Si un producto precisa la certificación de las ISO 14.000 para ingresar a la CEE, entonces la realidad no es que la CEE esta preocupada por el ambiente, sino que puede suceder que esta exigencia para los productos extranjeros o foráneos sea una barrera comercial escondida detrás de una imagen "ambientalista".

Obviamente resulta mas barato esgrimir ante la autoridad la necesidad de solicitar la certificación a los productos extranjeros que la opción de solicitar subvenciones del estado para paliar el ingreso de bienes de calidad similar pero de menor precio, afectando las economías regionales.

Y ya las ISO que abarcan los Recursos Humanos, para evitar la explotación de los trabajadores, como sucede en los países orientales. Siempre nos preguntamos, ¿como podemos tener en nuestras manos un articulo cuyo costo está por debajo de un dólar cuando vemos que realmente tiene un trabajo artesanal, si bien no muy detallado, pero que no puede tener un costo tan bajo?

¿Cómo puede ser que ese bien sea fabricado por alguien en algún lugar, sea embalado, transportado a puerto, cargado en un barco, pague impuestos de carga, navegue hasta otro puerto, sea descargado, pague los impuestos aduaneros, sea transportado a un mayorista, luego adquirido por un minorista que luego lo coloca en su negocio y donde uno lo adquiere a menos de 1 dólar, llegando a nuestras manos despues de recorrer mas de 25.000 km.?

¿Cual es el costo de fabricación? Es obvio que para que eso ocurra algo debe haberse dejado de lado. Y muchas veces lo que se deja de lado es lo que menos se controla, como ser el ambiente.

De la misma forma en que un evasor de impuestos seguramente tendrá mas plata que nosotros que pagamos los impuestos, al fabricar algo, si no respetamos o nos ajustamos a lo regulado para preservar el ambiente, obviamente que el producto será mucho mas barato que aquella empresa que lo fabrica utilizando equipamiento para minimizar la contaminación que produce ese proceso.

Colocar un sistema de depuración de gases, o un sistema de tratamiento de efluentes líquidos o implementar un sistema de manejo de residuos tiene su costo, tanto de implementación como de operación. Y ese costo se debe trasladar al precio final del bien.

Y no siempre es fácilmente transportable, ya que tampoco es cuestión de fabricar algo que por aplicarle el sobrecosto de la preservación del ambiente transforme a ese bien en algo que nadie puede adquirir.

Aquí esta la relación y equilibrio al que debe llegar el empresariado. Debe ajustar sus números, sus ganancias, sus periodos de recupero para poder producir a precios competitivos a través de sistemas de producción que involucren la preservación del ambiente.

¿Cómo es posible considerar que una persona continúe con sus procesos contaminantes sabiendo que las consecuencias de su negligencia la pagarán sus hijos o nietos?

Sucede también que no siempre es por negligencia sino por desconocimiento. Y por falta de dimensión de lo que se hace o se tira. Quizás no sea tan inocente la postura, pero nunca se es realmente consciente del daño ambiental de una acción.

Aquí es donde fallan los canales mencionados al comienzo, ya que es prácticamente la misma situación respecto a las leyes. Todos sabemos que no se puede cruzar con luz roja, pero no todos sabemos todo lo que no se puede hacer.

En el empresariado sucede algo similar. Y esto es lo que se debe cambiar. Debe existir una responsabilidad de acción en lo que se refiere a la preservación ambiental, a un adecuado manejo de los residuos y efluentes, a un adecuado sistema de manejo de residuos.

El sector productivo debe reconocer que muchas veces la continuidad de un proceso no daña "al ambiente" como algo lejano, allá, lejos, sino que puede tratarse de las mismas personas y consumidores que mañana sus hijos quizás no puedan estar mas porque han debido migrar por la contaminación causada, o simplemente han hipotecado su vida por estar dentro de un circulo de un proceso de producción contaminante.

Deben reaparecer dos palabras que muchas veces quedan solo en un recuerdo idiomático: RESPONSABILIDAD y ETICA.

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